Un nuevo
brote de enfermedad por virus del Ébola, el más grande del que se tenga cuenta
en la historia (hasta ahora el mayor había sido en 2000, en Uganda, con 425
casos reportados y 224 muertos), azota varios países de África occidental:
Guinea, Liberia, Sierra Leona y Nigeria. Al día de hoy se reportan ya más de
1200 casos de la enfermedad, así como el fallecimiento de al menos 672
personas, la mayor parte de ellos en Guinea (donde comenzó el brote en febrero
del presente año), incluyendo 15 miembros del equipo sanitario de Médicos Sin
Fronteras.
El virus,
identificado por primera vez en pacientes de dos brotes simultáneos en el Congo
y Sudán en 1976, no tiene tratamiento específico ni vacuna, y es especialmente
virulento en niños, embarazadas, personas con trastornos médicos subyacentes e
inmunosuprimidos, razón por la que cobra una superlativa importancia en
poblaciones con problemas de desnutrición, como las de las regiones
subsaharianas, en donde adicionalmente existen severos problemas de saneamiento
básico.
Este
aspecto social de la enfermedad, ha resultado particularmente importante en
esta reciente epidemia, en el que –además del problema de salud pública- se ha
presentado descontento entre la población, que ha producido disturbios contra
el personal y las instituciones sanitarias, a quienes se responsabiliza de un
presunto mal manejo dado al brote, que sería el causante de la expansión de la
epidemia. Estos aciagos episodios han acontecido tanto en Guinea como Liberia, y en Sierra Leona incluso han
derivado en el apedreamiento de hospitales, médicos y enfermeras. Y es que,
además de que se trata de naciones con conflictos internos de importancia, el
miedo a lo que parece ser la incontrolable transmisión del virus y la altísima
mortalidad presentada, a pesar de las medidas de cuarentena y cierre de
fronteras establecidas, ha caldeado los ánimos. En la megápolis de Lagos, Nigeria,
donde recientemente falleció el primer paciente, quien venía proveniente de
Liberia, se preparan contra la amenaza que representa la posibilidad de
contagio en una ciudad de 14 millones de habitantes, que en buena medida viven
en el hacinamiento y la pobreza.
La OMS ha
hecho hincapié en la prevención de la transmisión. Sin embargo, los factores
sociales antes mencionados, tanto como aspectos culturales –dentro de los que
se incluyen los ritos funerarios de los pobladores de las regiones afectadas,
en los que se tiene contacto estrecho con los cadáveres de las víctimas del
contagio- hacen aun más difícil el control de la epidemia.
Enlaces de interés:
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs103/es/
http://es.wikipedia.org/wiki/Brote_de_%C3%89bola_en_%C3%81frica_Occidental_de_2014
http://www.eltiempo.com/mundo/africa/epidemia-de-bola-se-cobra-mas-victimas/14318516
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/07/28/actualidad/1406570473_771666.html
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/07/27/actualidad/1406478244_002746.html